Dolida,cuando sabes que el tiempo no será tu aliado. Sus palabras han rasgado tu piel frágil. Tienes miedo a gritar, porque tu voz no cusará el efecto deseado y se apagará en un silencio incómodo que tan sólo podrá acabar con una mirada suplicante. Comerle el alma, amarle con la mirada. Dibujarle.Buscar su mano para encontrar calma.Decepción al descubrir que te retumba el pecho. Y tiemblas. En la garganta las lágrimas se aprisionan y te invade ese dolor tonto de los locos enamorados.
Sin saber cuándo ni cómo ha conseguido volver a hacerte pequeña, y te sientes lejos, demasiado espacio regala el aire para abrazarle.Tampoco tienes valor.Las fuerzas resbalan en este banco triste;debe haber escuchado demasiadas historias.
Las princesas no deberían llorar.
Y te hundes,despacio.