Miro atrás, y me cuesta, porque se hace duro recordar algunas cosas, revivir momentos que quise enterrar para siempre...Demasiadas lágrimas, demasiadas decepciones, demasiados momentos en los que di todo por perdido y estuve a punto de rendirme...PERO NO LO HICE.
Sé que hace unos años nadie hubiese apostado por mí, pero yo quise creer que podía ser algo mejor,y si algo he aprendido es que todos podemos serlo. Puede sonar a tópico, lo sé, yo me reía al oírlos (y la verdad es que lo sigo haciendo), pero ahora creo más que nunca que todos podemos aspirar a ser lo que queremos y no conformarnos con lo que los demás esperan de nosotros.
El "qué dirán" pesa mucho, y a veces termina por ganarnos la partida; pero debemos tener fuerzas para continuar. Una vez oí que si quieres una mano que te ayude la encontrarás al final de tu brazo, me pareció una frase muy poco reconfortante...pero muy cierta.
Han pasado los años. Miro atrás... y en cierto modo me río. Me siento orgullosa. HE PODIDO.
Fui capaz de levantarme, de pasar por encima de las espectativas, de superar aquellas lágrimas y decepciones. Hoy soy capaz de andar con la cabeza bien alta, y de tener el valor, y porqué no, el orgullo, de decir bien alto: OS EQUIVOCASTEIS, YO VALÍA. Y es que en esos momentos eché de menos a alguien que me dijera: "levanta, aún no te han vencido, sólo estás herida"...pero me di cuenta de que no sirve de nada esperar a que alguien venga, nadie me oía gritar en silencio; así que yo misma me lo dije, resucité, y gracias a eso, a no haberme hundido aun cuando parecía que no había otra salida, puedo escribir hoy esto.
Si hay algo que he aprendido es que merece la pena levantarse; si alguna vez os sentisteis pisoteados, levantaros y limpiaros el polvo; hay mucha vida esperándoos; y os aseguro que llegará el día en que podreís mirar atrás, y reíros.
Sólo hacen falta ganas.

